
Ficción erótica y rosa
Autor entre los más sensibles a los problemas de las costumbres y de la socialidad contemporánea desarrollados por la civilización occidental, con una vocación decididamente predominante por el encantador encanto de la palabra, pero lejos de estar distante o ausente del consorcio de otras musas, a saber, la música, el arte de las imágenes -incluidas la pintura y la escultura-, así como la filosofía y, por último, la psicología y, por ende, el psicoanálisis, la psicología y, por ende, el psicoanálisis, Roberto Costantini aparece como un escritor tan completo como inquieto, justamente seguro de sí mismo y, en consecuencia, inevitablemente incierto y problemático, dispuesto a contradecirse, precisamente porque es consciente de la irrelevancia histórica de la verdad absoluta, hoy difuminada en una proyección ideologizada que parece casi una locura idealista.
La sabiduría de Occidente aparece representada en su obra, Le allegre comari di Windows, como las discusiones de un consorcio de valetudinarios que se consultan en charlas dispersas sobre el arte de salir adelante. Y es precisamente esto, al final de la licencia, el toque magistral de Cyrano de Bergerac: ¿cómo sobrevivir por más tiempo a una locura tan desenfrenada? Horacio lo enseñó, Virgilio lo reiteró, Dante lo ilustró, Erasmo lo ironizó y Shakespeare lo dramatizó suntuosamente. Hay que ponerse a ello, sin pensar. Los napolitanos utilizan una expresión admirable: «facite ammuina». Detengámonos aquí, aunque la lista de Maestros en los que apoyarse podría prolongarse durante cualquier tiempo y lugar.
Es bien sabido que vivimos en una sin maestros, pero por contra abarrotada de una miríada de cantantes, rasgueadores, músicos, acróbatas, trovadores y prestidigitadores: lo sagrado ya no existe, pero estamos sumergidos como esponjas en el mar de las fiestas de pueblo, desde los torneos sesquipedalianos de tenis o fútbol hasta las fiestas de la trufa y el turrón de Sanniti.
En esta celebración masiva de la nulidad del ser, que se ha convertido en nuestra condición hamletiana de ser en la renuncia al ser, nos encontramos en la ventana de nuestro tiempo. ¿Qué es, entonces, la ventana de nuestro tiempo? Roberto Costantini lo dice con absoluta claridad: ¡es el chat! No tenemos otra cosa, aparte de nuestro inútil parloteo en Internet, en los blogs, en Instagram, Facebook, Tik Tok, ex Twitter, ahora convertido en X, y otro batiburrillo de siglas, crecidas como el rastrojo seco que se extiende en los vados o en los estanques, o más bien en las zonas podridas, donde la hierba no para de crecer, como el parloteo en los chats ………
Sinónimos fuente:Genesi.org
Fecha de publicación: 27 de marzo de 2024
Roberto Costantini es un escritor italiano.