
Sociedad, política y comunicación
La violencia de género es una emergencia continua. En los últimos años, el número de mujeres asesinadas por su pareja o expareja no disminuye, mientras que aumenta el número de malos tratos contra familiares y convivientes y, en la gran mayoría de los casos, las víctimas son mujeres.
¿Se puede detener esta violencia? ¿Y cómo? Si hablamos de lucha, hay que ir al origen de la violencia. Y el debate, que también es cultural y social, concierne a los hombres.
Tienen nombres diferentes, se encuentran en ciudades diferentes, pero el objetivo principal de su trabajo es el mismo. Se trata de los Centros para Hombres Autores de Violencia (CUAV): llevan a cabo programas específicos con el objetivo, por un lado, de poner fin a la violencia para proteger a las víctimas y, por otro, de conseguir que los hombres tomen conciencia y asuman sus responsabilidades, también para evitar reincidencias.
Los hombres pueden acceder a estos centros por iniciativa propia, por recomendación de un abogado o por remisión de las autoridades judiciales, del jefe de policía o de los servicios territoriales. El fenómeno está en continuo crecimiento.
¿Cómo funcionan estos centros? ¿Quiénes son los hombres que siguen este tipo de camino? Con un trabajo de campo y un viaje por el país real, Michela Giachetta entró en contacto con las realidades que trabajan con los hombres maltratadores, los conoció, asistió a las reuniones, se involucró personalmente para tratar de comprender, en la medida de lo posible, las razones que hay detrás de la violencia. No para juzgar o justificar, sino para intentar ir más allá de la respuesta de la detención y el encarcelamiento, una solución que no siempre es definitiva.
Un libro que da un giro a la narrativa y nos habla de los verdugos, los violentos, a veces los asesinos, que están intentando emprender un camino hacia la concienciación y la reconstrucción. El hombre violento no es un monstruo, como a menudo lo describe la prensa, con el riesgo de relegarlo a una excepción patológica.
La violencia de género es estructural y los hombres que cometen actos violentos son hombres normales. Los monstruos no existen.
Fuente de la sinopsis: Fandangolibri.it
Fecha de publicación: 15 de noviembre de 2024
Michela Giachetta, periodista boloñesa (1978) que ahora reside en Milán, publicó en 2024 I mostri non esistono (Los monstruos no existen), una investigación sobre el fenómeno de la violencia de género. A través de un trabajo de campo en los Centros para Hombres Autores de Violencia (CUAV), la autora muestra que los responsables de la violencia no son monstruos patológicos, sino individuos normales insertados en contextos culturales y sociales disfuncionales. El libro aboga por la comprensión y la responsabilización en lugar del mero castigo. Giachetta narra las trayectorias de estos hombres, los retos operativos y la dificultad de evaluar los resultados a largo plazo. A pesar de las críticas, destaca cómo estas experiencias pueden sembrar las semillas de un cambio real.